Nuevas expectativas

febrero 5, 2009

boca2Abrimos este nuevo año en Offside Caprichoso con un breve informe de lo que nos ocupará, aquí en la Argentina, a lo largo de los próximos 3 o 4 meses. Estamos hablando del Torneo Clausura 2009 que se empezará a jugar a partir de mañana, con el partido Tigre – San Lorenzo.

Este nuevo campeonato parece, a simple vista, un torneo parejo en lo que respecta a la tabla “de abajo”. En cuanto a los primeros puestos, la historia es bien diferente. El campeón, Boca Juniors, no se desarmó demasiado y con el “refuerzo” de Martín Palermo parece que no tendrá mayores dificultades para repetir el título del año pasado. También se producirá el regreso de Roberto Abbondanzieri tras su paso por el Getafe español.

 

Sin embargo, desde la otra orilla se muestran optimistas. River Plate ha comenzando este año con más dudas que certezas –dos clásicos veraniegos perdidos y toda la bronca contra el plantel, en especial contra Oscar Ahumada y Augusto Fernández-. A pesar de todo esto, en la última semana las noticias fueron más que buenas: se están cerrando las incorporaciones de Marcelo Gallardo, Cristian Fabbiani y el hijo mimado de la casa, Ariel Arnaldo Ortega -que por sus continuas borracheras fue cedido a préstamo a Independiente Rivadavia-. Hoy el técnico es otro, Néstor Gorosito y se apuesta a jugar friccionado y con ratos de buen fútbol. ¿Podrán los de la banda limpiar la imagen del último torneo?

 

Más lejos parecen quedar Vélez, San Lorenzo, Racing e Independiente, en este orden. Los del fortín (que hoy en día son rebautizados como “el equipo de los floggers”, chiste gastado por estas tierras) han revolucionado el mercado contratando dos jugadores importantes como Sebastián Domínguez –ex Newell´s, Estudiantes de La Plata y América de México-, Maximiliano Moralez –ex Racing-. Estuvieron cerca de Cristian Fabbiani, pero al final el mismo delantero fue el que dijo no querer firmar con el club de la V azulada.

 

San Lorenzo se hizo con los servicios de una debilidad personal, Jonathan Santana. El ex Wolfsburgo viene a préstamo, pero no llega solo; el club de los cuervos ha incorporado también a Alejandro “Papu” Gómez -ex Arsenal- y pudo pagar la cesión de un ex campeón, Jonathan Botinelli, que actualmente jugaba en la Sampdoria. Con esto y lo que hay en el equipo, serán un duro escollo para los Xeneizes y Millonarios.

 

Por último quedan los dos equipos grandes de Avellaneda. Racing estrena presidente después de varios gerenciamientos y mantiene la base, a pesar del cimbronazo que significó perder a Moralez. Se incorporaron Falcón (ex Colón de Santa Fé) y Vigneri (delantero uruguayo de trayectoria en México). Hoy en día esperan por el fichaje de Lucas Castromán (colgado en Boca) y José Vizcarra (delantero de Rosario Central).

 

Independiente no se ha movido demasiado en el mercado y quizás esto lo afecte a lo largo del torneo. Llegó Eduardo Tuzzio -proveniente de River- y vuelve al club José Moreno, que podría tener una segunda chance tras su paupérrima primer estadía en el Rojo. Y si bien ya no están Herrón y Grisales, el equipo mantiene sus esperanzas a partir de lo que pueda producir el “Rolfi” Daniel Montenegro.

 

Luego llega el lote de equipos de mitad de tabla. Estudiantes de La Plata estaría a punto de perder a Angeleri -se iría a la Lazio de Mauro Zárate y Juan Pablo Carrizo-, pero ya contrató a Germán Ré (ex Newell´s) y podrían llegar Matías Giménez (Tigre), Sánchez Prette (Cluj de Rumania) y Vangioni (Newell´s).

 

Arsenal sorprendió a último momento con las llegadas de Uglessich (Vélez) y Poggi (Ajaccio de Francia) para contrarrestar la partida de Alejandro Gómez. Argentinos Juniors, Banfield y Colón siguen siendo tres incógnitas. En los primeros debuta Claudio Vivas como DT, en Banfield aparece Santiago Silva (ex Velez) en la delantera y en Colón las cosas se mantienen igual (sólo llegaron Alexis Ferrero, del Botafogo, Omar Merlo de River Plate y Daley Mena, de Danubio de Uruguay).

 

En este mismo apartado aparecen los dos equipos rosarinos que, si bien están institucionalmente caídos, siempre tienen un as en la manga. Rosario Central es el mejor armado, trajo a Choy González (ex Gimnasia y Esgrima La Plata, Argentinos Juniors y Morelia), Pablo Álvarez (ex Boca y Estudiantes), Matías Escobar (ex mediocampista de Gimnasia y Esgrima La Plata) y Pablo Lima (ex Vélez). Todo esto -más el aporte de un Andrés Franzoia que jugaría de titular y la llegada en pocas horas de un jugador multiuso como Iván “El Torero” Moreno y Fabianesi- será de mucha ayuda para los de Alfaro en su plan de afianzarse en Primera.

 

Newell´s, por el contrario, se resintió con la partida novelesca de Cristian Fabbiani, pero consiguió a cambio a Andrés Ríos, juvenil proveniente de River Plate. Se le suman también Lucas Bernardi (un hijo pródigo de la institución y jugador de amplia carrera en el fútbol francés) y lo que puede llegar a ser una de las revelaciones del torneo por lo que demostró en pretemporada: Leandro Armani, goleador ex Central Córdoba y Tiro Federal.

 

Tigre, uno de los equipos que luchó mucho para quedarse con el Apertura 2008, mantiene la base del subcampeonato pasado, a la que le suma el aporte de Guillermo Suárez, ese gran delantero surgido de los Torneos Argentinos que estaba actualmente en el Dínamo Zagreb de Croacia.

 

Finalmente queda lo más parejo, la tabla de abajo. En un principio aparece Gimnasia y Esgrima La Plata, que con el último sprint enhebró una serie de resultados positivos el año pasado y que, de no mediar ningún inconveniente, podría estar más arriba de los equipos que merodean en la mitad de tabla. Digo esto porque el equipo no se resintió -los jugadores que abandonaron el club no eran tenidos en cuenta- y los mismos protagonistas afirman que el grupo parece más unido que antes al no tener que adaptarse a los refuerzos que pudiesen llegar (se produjo el retorno de Germán Herrera, pero al poco tiempo fue transferido al Gremio de Porto Alegre).

 

Más atrás quedan Huracán, en donde hay poca fe en el trabajo de Ángel Cappa -algunos sostienen que si en los primeros cinco partidos no hay buenos resultados, las consecuencias pueden ser nefastas-; San Martín de Tucumán, que ha conseguido un par de jugadores de los llamados “medio pelo”, como el “Leche” César La Paglia –viene de Defensor Sporting de Uruguay-, el uruguayo Jorge Anchén -del AIK Sueco-, Matías Urbano -eterno goleador de la B Nacional local- y, para sorpresa de todos, el chileno Cristian Canío, que viene del Everton y que parece una contratación más que potable para los “Cirujas”.

 

Finalmente quedan los dos candidatos que consideramos que pueden descender este año: Godoy Cruz y Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En los primeros se concretaron los pases del “Negro” Leiva –Olimpia de Paraguay-, el chileno Sebastián Pinto (Santos) y Roberto “Malingas” Jiménez -ex delantero de San Lorenzo-. Sin embargo, van a necesitar de buenos resultados para quedarse en primera división.

 

Gimnasia de Jujuy, por su parte, consiguió a Ladino (ex Velez, proveniente del Bari Italiano), Cahais (ex Boca Juniors, viene del Groningen holandés) y René Lima (viene de Gimnasia y Esgrima La Plata, en donde casi ni jugó). Pero las expectativas de salvarse son casi ínfimas. La Promoción, en todo caso, sería el premio mayor.

 

Esta es la antesala de cara al comienzo del fútbol en la Argentina. Ahora solo resta esperar que ruede la pelota y que el destino decida la suerte de cada equipo.

 

¿El tiempo de los de abajo?

noviembre 25, 2008

tigre2En el fútbol pocas veces se ven pequeños milagros. De hecho, hace rato no hay situaciones increíbles que dejen a uno perplejo durante, mínimo, una semana. Pienso en Estudiantes de La Plata remontando un 0-3 contra Sporting Cristal, en el Villarreal alcanzando una semifinal de Champions, en el Galatasaray saliendo campeón de la UEFA… Pero parece que la mano está cambiando.

 

El primer golpe lo dio el Zenit, hace muy poco tiempo, al derrotar en la final de la copa UEFA al Rangers escocés. Un equipo de “cosacos” que había eliminado en la fase anterior al Bayern Munich empezó a dar que hablar. Más aún, teniendo en cuenta que su historial era nulo y que su entrenador era el poco afortunado Dick Advocaat (un deté que poco pudo hacer durante su paso por la naranja holandesa). Hoy, el Zenit se queda afuera de la segunda fase de la Champions por casi nada, contra rivales que, en teoría, eran los favoritos.

 

Pero la leyenda de los “outsiders” no se queda ahí. Veamos la tabla de la Bundesliga: el puntero es el TSG Hoffenheim. ¿Qué? Sí señores, ni el Bayern, ni el Leverkusen, ni el Bremen, ni el Dortmund. Ninguno de ellos. La historia ahora la empieza a escribir un equipo que había sido fundado en 1945 y que a principios de los ´90 estaba en la séptima división alemana. Para sintetizar, en el 2006 asciende a segunda y en la 2006-2007 queda segundo, logrando así la clasificación a la primera división teutona. Increíble, pero real.

 

Lo mismo sucede en Argentina con Tigre: ascensos meteóricos sin previa escala y un presente más que promisorio. Tigre fue un equipo de vaivenes durante los ´90, subiendo a segunda, bajando a tercera y volviendo luego de un largo proceso de reestructuración a nivel institucional. Es ahí cuando, de la mano del siempre curioso Caruso Lombardi, gana con total autoridad los torneos apertura y clausura de la Primera B Metropolitana y asciende a segunda división. Allí las cosas no son tan sencillas y luego de que Caruso dejara la entidad, el héroe fue Diego Cagna. El ex volante de Boca Juniors y Villarreal de España logró llevar al equipo a una definición contra Nueva Chicago por un espacio en la primer categoría del fútbol argentino. En la cancha los jugadores hicieron lo suyo y el “Matador” de Victoria se quedó con su lugar, al lado de los grandes de la divisional. Y como sucede con el TSG Hoffenheim, Tigre sigue dando que hablar, luchando hasta último momento por la conquista del Torneo Apertura 2008.

 

Casos hay varios, acá nos quedamos cortos para no seguir explicando este nuevo fenómeno. Quedan en el tintero el Udinese -que prolonga un buen pasar que comenzó a mediados de los años noventa y arrancó el Calcio como puntero y recién ahora comenzó a decaer en juego- el Getafe en España, el San Martín de Porres en Perú o el Rocha en Uruguay.

 

Sólo algunos ejemplos de que, como bien dice Nike, nada es imposible.

 

Vale la pena detenernos un segundo en el backstage del fútbol actual. Como sabemos, ya no estamos hablando de un espectáculo netamente deportivo, sino que ahora ya pensamos en un negocio a futuro, tremendamente rentable. Y una de las principales claves para mantener este universo entero girando es la labia.

Por este motivo, invito a detenernos aunque sea unos pocos segundos en lo que dicen los protagonistas. En este caso, pondremos en tela de juicio más que nada a aquellas frases un tanto desafortunadas que se han hecho públicas en los últimos tiempos.

Convengamos, por otro lado, que para los puristas “los de afuera son de palo” y “el futbolista, más que hablar, tiene que jugar”. Sin embargo, por más nefastos que puedan sonar algunos comentarios, hay que saber distinguir que son para la anécdota.

Así, daremos paso a un par de ejemplos que, en cierta manera, ratifican esto de dedicarse a jugar y a nada más.

La tercera persona riquelmeana

“Es una buena persona, nada más. ¿Querés que te diga que juega bien, que juega mal? Si digo que juega bien, mañana van a poner que estoy pidiendo a Figueroa y si digo que juega mal van a decir que no quiero a Figueroa. Porque lo que dice Riquelme siempre lo toman para un lado o para el otro. Entonces digo que es un buen chico”. Juan Román Riquelme, miércoles 24 de septiembre del 2008, sobre la posible llegada de Luciano Figueroa a Boca Juniors.

Como si fuera El Diego de la Gente, Román hace uso –y abuso– de la tercera persona como si fuera el mágico diez de Argentina. El detalle es que Román tiene mucho para envidiarle a Diego Armando: una copa mundial y un gol tremendamente histórico.

Pero el equilibrio de Boca Juniors no se queda atrás y hace la frase aún más jugosa al afirmar, encubiertamente, que sus palabras se malinterpretan. Se sabe de antemano que las peleas con el periodismo han sido varias y por este motivo el estratega xeneize ha querido abandonar la selección nacional.

En lo que a Offside Caprichoso respecta, es una lástima que un jugador que puede tranquilamente estar entre los diez mejores del mundo –si se lo propone y deja de ser tan irregular – embarre aún más su imagen apática con comentarios que buscan de forma continua el conflicto. Más que nunca, A JUGAR Y NO HABLAR.

Hoy no se juega en La Paz

Una vez que a Raúl Ulloa le bajaron los bríos del nerviosismo, percibió que había actuado de mala manera y reconoció su error. Impulsado por su descontento con el arbitraje de Saúl Laverni, el presidente de Gimnasia, de Jujuy, acusó el sábado pasado al referí de “discriminador por tratar a sus jugadores de bolivianos”. Así, el dirigente cayó en su propia trampa: se mostró afectado, como si lo hubieran insultado. Ahora la situación excedió las fronteras del deporte y alcanzó los ámbitos diplomáticos: Bolivia, por intermedio de su cónsul en la Argentina, y de su vicecanciller, pidió explicaciones a la AFA sobre los dichos de Ulloa, que consideró un acto xenófobo”. Diario La Nación, miércoles 24 de septiembre del 2008.

La situación: un presidente que hace 20 años ostenta el cargo, repudia al árbitro por un “supuesto” comentario durante el partido. Hasta ahí todo bien, ahora… La acusación tenía que ver con que el señor Saúl Laverni discriminó a los players jujeños diciéndoles bolivianos, según el mismo Ulloa.

El juego es doble y ya en Argentina se han analizado las posibles interpretaciones de la frase. Si lo que dijo Laverni es verdad, tendría que ser sancionado por no atenerse a su rol en el campo de juego. Pero, así como el referí debe ser repudiado, no queda sino el mismo castigo para el hombre que generó el conflicto. Decir boliviano no es un agravio ni nada parecido, más allá de que se sepa con qué intención el ahora ex – presidente de Gimnasia de Jujuy despachó tamaño palabrerío. Aquí, la expresión fue desafortunada y terminó perjudicando a ambos protagonistas.

Caruso, el pistolero

“Que no me jodan más porque los voy a partir en cuatro”, comenzó el mediático entrenador, en declaraciones radiales. Y fue más allá: “Tengo tres balas. Y si me siguen jodiendo los voy a buscar y se las doy en la frente”. Ricardo Caruso Lombardi, 15 de septiembre del 2008, sobre algunos integrantes del plantel de Newell´s Old Boys.

Para cerrar esta primera entrega de esta sección nos ocuparemos del personaje más singular que tiene nuestro fútbol. Ricardo Caruso Lombardi, para lo que no lo conocen, ha sido uno de los mejores entrenadores del ascenso argentino, llevando a Tigre, por citar un ejemplo, a ganar dos títulos seguidos en la B Metropolitana.

Más allá de eso, su paso en primera dejó varias cuestiones en el tintero. Después de alejarse del club de Victoria, Caruso toma el mando de Argentinos Juniors. Sin embargo, tras un par de temporadas, dimite tras una pelea con el presidente Segura. Luego toma el mando de Newell´s Old Boys, en donde también renuncia por supuestos “encontronazos” con el grueso del plantel leproso.

En una palabra, Caruso se peleó a muerte con los jugadores más representativos del club –léase Claudio Husaín, Ariel Zapata y Rolando Schiavi– y dejó en claro que éstos eran la mano derecha del también cuestionado presidente Eduardo López.

Piñas van, piñas vienen, dirán los Dos Minutos. El enfrentamiento se mantiene hasta el día de hoy con duras réplicas de parte de cada sector. El menos ortodoxo fue Caruso, que parece que es de armas tomar.

En fin, esta ha sido la primer entrega de lo que, esperemos, sea una larga sección que se vaya renovando continuamente. De más está decir que en el tintero quedan las excelentes y cómicas anécdotas de Héctor “Bambino” Veira, una frase de Pelé que dará que hablar y otros comentarios sacados de contexto que son LAMENTABLES.

Les dejo uno más, una gragea para saboreen y no se queden con las ganas:

“Musladini es un pichón de Passarella”.César Luis Menotti, año 1987 sobre las capacidades de Hugo Daniel Musladini, por entonces defensor del club Boca Juniors.

F_topo_vEsa parece ser la realidad de Gimnasia y Esgrima La Plata, luego de que sus jugadores decidieran que el actual DT no debe irse. Pero todo tiene un porqué y la nota de este día va a indagar un poco más en profundo sobre lo que significa apoyar o morir en el intento.

Es bien sabido que en el mundo de la pelota hay dos tipos de jugadores: aquellos que, disconformes con el trato del entrenador, son tildados de “Camarilleros” y ejercen campañas encubiertas -lo que, en el campo, significa ir a menos– para que llegue un DT con consenso dentro del vestuario. Sin ir más lejos, Ricardo Caruso Lombardi, ex entrenador de Newell´s Old Boys arremetió -con verdad o con razón, nadie lo sabrá jamás– contra Rolando Schiavi y Claudio Husaín por ser las manos derechas del comprometido presidente Eduardo López. Según sus palabras, los procederes de ambos jugadores determinaron la salida del DT de bigotes que casi siempre se encuentra envuelto en algún conflicto.  

Del otro lado, aparece el caso del actual plantel del club platense; Gimnasia y Esgrima La Plata cae 3–1 contra Tigre, las críticas arrecian con más fuerza sobre el cuerpo técnico. Por su parte, los que tocan la pelotita (luego de escuchar que la renuncia de Guillermo Sanguinetti era indeclinable) se juntan y exigen al presidente que el entrenador se quede para lucharla hasta el final. El deseo de los jugadores, en este caso, puede jugar en contra. Mantener un proyecto que no avanza desde lo futbolístico es preocupante, dejando de lado la lealtad de quienes gastan energías en el terreno.

Hablen menos, jueguen más

Estos paradigmas ya nos resultan hasta repetitivos y no sólo son característicos de Argentina. Pensemos en Rijkaard y Ronaldinho… Más allá de que las suspicacias sean de mala fe, el astro brasileño ha disminuído su nivel y el holandés tuvo que retirarse por la puerta de atrás luego de haber sido campeón campeonatos atrás.

¿Quién tiene la culpa? En el fútbol, para ser sincero, es un cincuenta y cincuenta porciento. Un mal entrenador puede convertirse en ídolo gracias a la magia de un talentoso o a la inversa, un gran entrenador puede sacar oro del barro. Sin embargo lo que acá nos acontece es otro tipo de fenómeno que no va ligado a las culpas. Acá el apoyo a un DT -sin banca desde las gradas y la dirigencia- es amparado por la voluntad de los jugadores. Ahora depende de todos, no hay margen para el error y si las derrotas se siguen suscitando, no sólo será repudiado Sanguinetti, sino también sus “salvadores”. Y el panorama no es tan alentador: la próxima fecha se juega contra Godoy Cruz -partido que se debe ganar sí o sí, clave para la tabla del promedio– y luego llega el derby local contra Estudiantes de La Plata, cotejo en el que ya han rodado varias cabezas. Los players, que para eso están, que demuestren en el campo y no hablen tanto, parece ser el mensaje desde la popular.

En el futuro se verá si han tenido razón o cayeron en el intento de salvar una cabeza, más allá de que en determinados casos, es mejor dejar tranquilos a todos antes que a uno solo.  

P.D.: El fútbol es tan cambiante que, mientras Gimnasia sostiene a un entrenador que tiene un récord de 5 ganados, 9 empatados y 12 perdidos, en la vereda de enfrente, los eternos rivales del club tripero sufren la renuncia de un entrenador que no perdió ningún partido en lo que va del torneo.

“Cagado, no. Le tenía mucho respeto. Pero cuando me levanté ese día y le vi la cara a los jugadores, me dije “hoy les ganamos”. Es el mejor “p…” (sic) que me eché en este campeonato”, Sergio Batista, director técnico del seleccionado argentino Sub-23, sobre el partido contra el representativo Brasileño. Diario Clarín, Suplemento Especial Beijing 2008. Lunes 25 de agosto del 2008.

 

“Las pirámides nos dieron energía”, Alfio Basile, director técnico del seleccionado argentino, en el post-partido del choque Argentina 2 – Egipto 0. Diario Clarín, Suplemento Deportivo. Jueves 27 de marzo del 2008.

 

  

Para este artículo me parecía totalmente necesario arrancar con estas dos frases perdidas. Frases que bien podrían haber sido inoportunas de no ser que ambos teams lograron ganar en sus respectivos encuentros…

 

Luego de las Olimpíadas jugadas en territorio chino, podemos sacar muchas conclusiones. La primera y fundamental es que hay jugadores que merecen tener una chance real en la mayor. Empecemos: Di María, Zabaleta (a mi criterio uno de los mejores marcadores de punta derechos del mundo), Nicolás Pareja, Fabián Monzón (¿el lateral izquierdo que tanto necesitamos?) y Sergio Romero. Por suerte Basile entendió de qué va todo esto y nominó al ex – Rosario Central. Sin embargo, la lista parece vacía y aparecen nombres olvidados –Andrés D´Alessandro- que ya tuvieron su momento y no supieron aprovecharlo. Esta es una de las tantas cuestiones que se nos cruzan luego de ver cómo juega una selección y cómo juega la otra.

 

Vayamos al grano: ¿Hay diferencias? ¿Cuáles son? Comencemos por ellos mismos. Batista, un ex – campeón mundial, ya ha dirigido en clubes menores de primera división (Argentinos Juniors, Nueva Chicago, Talleres de Córdoba) mostrando que tiene buen paladar futbolístico. A simple vista parece ser un técnico responsable y su imagen -si bien no será como la de Maradona- impacta por haber ganado la copa en 1986 y por haber sido conocido como uno de los mejores 5 de la historia local.

 

Basile. Tipo terco si los hay. Ganó dos copas América en los años 90 y clasificó a la selección nacional al Mundial de 1994. En sus últimos logros figura la gran campaña con Boca, ganando campeonatos locales y Copa Sudamericana. Por otra parte, también ha sabido conseguir la Supercopa con Racing Club allá por 1988.

 

Hasta ahora, pocas diferencias. En todo caso, gana Basile. Pero vayamos a lo táctico: ambos juegan con línea de 4, dos cincos bien definidos (Mascherano y Gago), un enganche y dos puntas. Siguen manteniendo a Agüero –le mandan centros altos, un error que parece perpetuarse-, Messi y Riquelme se encargan de la creación del juego y los laterales suben por las bandas. Nada nuevo, todo bastante parejo.

 

Mi pregunta, por lo tanto, se remite a por qué una selección juega bien -lo que podría definirse también como “agradable a los ojos”- y la otra sólo se dedica a especular con su historia (el cero a cero contra Belarús demostró que así no va más). Y pensando un poco esto, me di cuenta de que si existe una diferencia asimétrica y notable: la selección de Batista le ganó 3 a 0 a Brasil y la de Basile cayó por el mismo marcador. ¿Son tan diferentes? ¿Son tan iguales?

 

Está bien. Podemos decir que fueron selecciones muy distintas (en una estaba Verón como creador, Ibarra y Heinze como laterales; en la otra tenemos a Di María y a Zabaleta y Monzón), pero la calidad de los jugadores no se puede objetar. Y me vuelvo a preguntar, entonces, ¿será que Batista tiene algo que a Basile se le apagó hace tiempo? ¿Será que Batista sabe de qué va esto de “hacer sentir la camiseta”? ¿O tal vez a Basile ya no le importe esto último y quiera ganar como sea, jugando pésimo o peor?

 

Con esto no pretendo elevar a un status superador al “Checho”. Simplemente busco reflexionar sobre las posibilidades que se abrieron tras Beijing 2008. Busco entender también porqué aparecen los Di María, jugadores tapados que sorprenden, con mucha más garra y actitud que tantos otros que descansan en ligas más importantes.

 

Tal vez no sea un error de técnicos. Tal vez sea hora de que algunos se vayan y que vengan otros…

 

P.D.: Para los amantes de la comedia: otra de las similitudes entre Batista y Basile surge cuando se los analiza personalmente. Sin ánimos de ofender, es vox pópuli que Batista se fue de mambo –¿se fue? ¿se va? – con “el polvo blanco” y que Basile es un envase etílico. Parece que la moda ahora es que el DT sea zarpado y se mande algunas. Si no, no tiene gracia.  

  

 

 

 

 

 

 

Esa tabla, esa copa

agosto 19, 2008

Ya no me sorprende lo que genera este deporte…

Pensando en la situación del querido Gimnasia y Esgrima La Plata, me vino a la memoria una historia reciente de la que pocos se acuerdan y de la que muchos estarán quejándose hasta el día de hoy. Y ahí me incluyo.

Hace un par de años en la Argentina se implementó el sistema de promedios con resultados dispares. Así, mientras en todas las demás ligas se sigue utilizando el sistema de descenso directo (convengamos, son dos o tres descensos directos), en nuestro país se buscó hacer la peor de las monstruosidades que modifica de manera crucial el destino de cada club.

Veamos… A principios de la década de los ´90, el señor Julio Humberto Grondona decide abolir los torneos únicos (Metropolitano, Nacional) y se instauran los denominados Torneos Apertura y Clausura. Lo mismo, digamos, pero dividido en dos campeonatos nacionales.

El problema surge cuando se intenta adaptar ese sistema a lo que sucedía en España. Vayamos paso por paso: ya no son dos descensos únicos, ahora van acompañados de la llamada Promoción, que algunos descubrimos mucho antes con esa enfermedad llamada “PC Fútbol”.

Ok, hasta ahí bien. Pero la animalada mayor surge cuando se insertan en los campeonatos ciertos números con dígitos que señalan si su club desciende o se la juega con un equipo de segunda. Los promedios, señores, llegaron para quedarse en la Argentina. Y la mayoría los detesta, como también detestan el sistema de dos campeonatos no unificados.

Pero más allá de esto, mi duda mayor aparece en torno a los cambios radicales que ha sufrido este deporte en este país. Yo me pregunto, para ser preciso, ¿por qué rayos se aprobaron los promedios y las promociones y no un torneo más que valioso? A qué me refiero con esto, se estarán preguntando todos ustedes…

Bueno, la razón principal es que ya en los finales de esa época -repitamos, los años ´90- una nota en el Diario Clarín anunciaba con bombos y platillos el nuevo sistema y un nuevo campeonato inédito en Argentina. Se hablaba de la misteriosa “Copa Argentina”, en la que (cual Copa del Rey, Cual Copa Italia) todos los equipos nacionales de todas las categorías lucharían por un trofeo único. Sin lugar a dudas, me atrevería a decir que esta creación haría mucho más interesante al principal deporte nacional, sobre todo para los que nos cansamos de ver las mismas camisetas ganar títulos una y otra vez, sin mayores sorpresas que algún que otro tapado coronándose de milagro (Lanús, Estudiantes de La Plata). En otras palabras, la Copa Argentina reduciría en nuestro fútbol esa dosis tan fuerte de monotonía tan característica, también, de la selección dirigida por el señor Alfio Basile.    

Hoy en día, de ese planteo originario quedan pocos recuerdos. Sólo el de algunos ingenuos como quien les habla, que alguna vez creyó que podían existir -más allá de los amistosos de pretemporada- partidos como Laferrere-Lanús, San Lorenzo-Berazategui, Claypole-Instituto y así la lista sigue… 

Uno de los inventos de JHG sigue vivo y coleando, disminuyendo las esperanzas de aquellos que creen con la salvación de su team. El otro, basado en puros planteos decorativos, murió para siempre. Y el hincha, como suele suceder, paga los platos rotos de una dirigencia que perpetua su existencia y sus pocos felices fallos.

Y después le echan la culpa a la violencia…

Un trago para ver mejor

junio 16, 2008

En principio esta nota iba a estar destinada a una frase singular que hoy es rótulo en mi msn. De merecimientos, ni hablemos”, es la línea en cuestión. Sin embargo, tras los hechos acontecidos durante el día de ayer en el estadio Monumental, decidí cambiar el eje de este comentario. Para otro momento dejaré la historia del Almirante Brown que descendió gracias a factores “externos”, historia que enmarca aquella frase.

Comencemos por el principio. En el año 2002, una ilusión más fuerte que nunca moría con el disparo increíble de un tal Anders Svensson. Cavallero volaba hacia el palo derecho y sabía que jamás llegaría al ángulo. 1 a 0 para Suecia y a quemar las naves. Ni Batistuta, Ni Crespo, ni Ortega, ni Verón, ni Simeone –y siguen los nombres- pudieron contrarrestar semejante golpe de efecto. Fue el vestuario más triste de mi vida”, sostiene hasta el día de hoy el 9 del Inter. Después de eso, ¿en qué más creer? Si la mejor selección a disposición caía estrepitosamente en primera ronda, ¿qué resta esperar entonces?

Luego de la sorpresiva derrota en tierras niponas, los técnicos se sucedieron. Pero vale la pena quedarse en las progresiones. La selección argentina de Marcelo Bielsa, durante el proceso que incluyó eliminatorias, tres Copas América y Juegos Olímpicos –entre otras competencias- contagiaba. Es la palabra precisa que definió a ese equipo, tanto dentro como fuera del campo.

Sacando las desventuras lógicas del azar en esas Copas –esos tres penales de Martín Palermo, hasta ahora, irrepetibles en una cancha-, la selección argentina mostraba y demostraba a todos que más que seria candidata, era la dueña del buen gusto futbolero. Todos los “players” se encontraban en el punto justo, como fideo al dente. Un Batistuta imparable campeón con la Roma, un Verón que se hastiaba de lanzar excelentes pases en profundidad, un Simeone dueño y patrón del mediocampo y varios recambios que no sólo no desentonaban, sino que le daban aún más herramientas a Bielsa para dejar en claro lo que es buen fútbol (Aimar, Crespo, Ayala, Almeyda, Redondo, etc). La gente, como era de esperar, se sentía a gusto y cada amistoso o partido de eliminatorias se colaba en el televisor sin objeción alguna: era sabido de antemano que se iba a presenciar un gran juego, sea cual fuere el resultado.

¿Que pasó después? La historia es repetida, Argentina no llega a semifinales en los cuatro últimos mundiales y la esperanza de coronarse a nivel mundial, a pesar de estar siempre latente, disminuye cada cuatro años. Pero lo peor no pasa por eso, pasa por el juego. Desde que Bielsa dejó la selección nacional no ha habido partido de Argentina que me motivase de esa misma manera a prender la TV. Hay excepciones: el mundial es, por razones obvias, una de ellas –y debo reconocer que José Pekerman aún mantenía algo de la llama viva-. Pero sucede que el encanto en un Argentina-Ecuador, en un Argentina-Paraguay, ya no es el mismo. Y todo se lo debemos a dos hombres, dos apellidos que hoy –públicamente, claro está- se encargan de definir y delinear lo que es nuestro fútbol. Sí, hablo de Julio Humberto Grondona y su “secuaz” Alfio Basile.

De ninguna manera este comentario está destinado a defenestrar a ambos sujetos. No señor. Por el contrario, la intención es juzgar sus ideas, su explicación del fútbol y sus planes para el futuro. Empecemos por la realidad del cotejo jugado ayer en el estadio riverplatense. ¿Alguien puede ser capaz de refutarme de forma coherente, si es que estoy equivocado, que para lanzar centros a un número “9” éste debe ser alto y espigado? La inclusión en el día de ayer del explosivo Sergio Agüero dejaba en claro que la bola debía pasar de pie en pie, pases cortos y al ras del piso, centrando el manejo de la pelota en J.S. Verón y J.R. Riquelme. Nada de eso ocurrió y los lanzamientos frontales, largos y altos, fueron una constante contra Ecuador. Algo no funciona.

En segundo término, no hay juego si no hay quienes quieran jugarlo. ¿Qué demonios quizo hacer ayer Riquelme adelantándose como un mediopunta y renegando de la pelota? ¿Es que ahora el conductor tiene que ser Martín Demichelis, cruzando la mitad de la cancha y mirando hacia ambos lados para ver si alguien inteligente decide acercársele? Unas líneas especiales merece el diez de Boca Juniors, que en el día de ayer fue el estandarte de la displicencia, tanto en juego como actitud.

Tercero: Messi solo no puede. A las joyas hay que cuidarlas”, supo decir José Pekerman y lo repitió cierto beodo que asoma, más que de las gradas, de bodegas. Si es que hay que cuidarlo, entonces ¿por qué rayos lo marcan entre Urrutia, Ayoví y compañía? No tenemos tampoco respuestas a esto. Antes del partido hablaban de los cuatro fantásticos. Genial. Después de el cotejo, tendríamos que hablar de “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”. Cuatro forajidos solitarios cuya única sociedad podía darse en la concentración de Ezeiza.

Cuarto y fundamental: No hay identidad futbolística. El amigo Juan, de www.futbolprimera.es sostuvo ayer una apreciación brillante: “con Basile retrocedemos diez años”. Ciertamente, que no sorprenda que Argentina juegue el repechaje contra Nueva Zelanda y convoquen nuevamente a Diego Armando. Ni hablar si llegamos a jugar la Copa del Mundo, seguramente se pierda contra algún equipo de Europa del este en cuartos de final. La Selección, en tres palabas simples, no transmite nada.

Por estas razones, pienso nuevamente en la frase “de merecimientos no hablemos”. Bielsa lo hizo todo bien, al filo de la perfección. Tan así fue que lo de Japón-Corea fue intolerable. Basile lo hace todo mal, aúna luminarias y no les indica cómo jugar. Así seguirá y quizás, en Sudáfrica, nos calle a todos ganando la copa. ¿Quién tiene la razón? Ninguno de los dos, figuras extremas del mundo redondo. Pero hay algo que es bien cierto y la gente lo tiene bien en claro: Hay que ganar.

Retomamos el vicio del posteo en Offside Caprichoso para volver con la actualidad de un evento más que apasionante. Creo haberme hastiado de oir miles de veces la verdad de que la Eurocopa es casi un mundial sin Argentina y Brasil. Es que la realidad muestra eso mismo: se juega cada cuatro años, 10 naciones europeas tienen su lugar asegurado, hay cuartos, hay semifinales y finales. Ahora…¿y el fútbol?

Bueno, a simple vista, esta nueva edición de la Eurocopa no defrauda como las anteriores. Comencemos por hacer un breve comentario de lo que hemos visto y de lo que nos parece que va a suceder, a forma de pronóstico anunciado.

Sorprende España. Buen juego, buenas sociedades y llama la atención de que lo hayan logrado todo con el gran capitán ausente. ¿Era Raúl tan importante? Para Aragonés, seguro que no. Para Torres y Villa, tampoco. Por el bien de la nación ibérica, espero que esto no haya sido un golpe de gracia y que continúen plasmando todo lo bueno que exhibieron ayer a la tarde.

Conforma Portugal. Los comandados por Cristiano “Facha” Ronaldo han demostrado porqué son los firmes candidatos a repetir lo hecho en Lisboa hace unos cuatro años. Con un excelente mediocampo es un poco imposible no manejar bien la pelota. Hoy volvieron a ganar, con una jugada –la del primer gol- que muestra que hay lujo y buen gusto, más allá de la definición enmarañada. Si siguen así, de cajón que un lugar en semis tienen asegurado.

Holanda es estrategia. Otro de los equipos que siempre se ha caracterizado por los mediocampos asombrosos le dio tres golpes fuertes a una Italia con alzheimer que no recuerda el año 1982 y, menos, a Paolo Rossi. Paradójicamente, los naranjas quedan en deuda ante el poco fútbol que desplegaron, ya que se dedicaron a convertir a Van Der Sar en una de las figuras. Demasiada estrategia y contrataque, a mi gusto, para un team que es consciente de que tiene calidad y que debe hacerla lucir. Párrafo aparte para el uniforme, de los más hermosos que vi, con la bandera en los vivos y unas medias que nunca podrían quedar mejor con la camiseta.

Italia es un desastre. El comentario final de Camoranesi lo termina de confirmar: “Van Der Sar tiene 35 años, nunca atajó nada y hoy sacó todo”. Lamentables las palabras del nacionalizado, que se conjugan con la desorientación que sufre la Azzurra. Ni Del Piero puede salvarlos. Lo mejor: algo de Zambrotta, nada más. La esperanza está puesta en lo que pueda dar el “Bambino” Cassano –si es que Donadoni se anima- y el hasta ahora desconocido Pirlo.

Alemania se repite. Siempre fríos y esquemáticos, ahora apuestan por Gómez y los disparos de Podolski. En la presentación apenas fueron más que una timorata Polonia y los goles no fueron nada del otro mundo. Insisto en que el punto fuerte de los teutones está en las bandas, en donde sacan más diferencias.

Francia duda. Hace rato ya que el “fútbol champagne” no existe. Dhorasoo nunca funcionó y el lunes Ribery jugó de a ratos. A los nuevas apariciones –Gomis, Benzema, Toulalan- todavía hay que foguearlas, pero parecen interesantes. Anelka no aporta mucho y con Henry en las gateras habrá que ver como se las arreglan para continuar en esta copa. Hasta ahora, la chapa de candidatos les queda grande.

Ahora, las revelaciones: Desde acá auguro un futuro promisorio a Rumania. Un buen planteo frente a los Franceses les dio un punto más que vital para sus aspiraciones. Cuando se juntan Nicolita, Mutu y Niculae las probabilidades de que haya un gol rumano aumentan. Y atrás, la solidez de Chivu, Rat y Radoi en el mediocampo aseguran un buen resultado. Esta es mi firme apuesta.

En este apartado están los equipos que siempre se quedan, como República Checa –que intenta ganarse un lugar en cuarto con muy poco, confiando en las atajadas de Cech-; una Turquía que tiene sus nombres de peso y da pelea; Croacia, que está bastante ordenada y ya tiene una identidad de juego; y Suecia, que apela a la seguridad que le brindan los goles de Ibrahimovic, como siempre.

Finalmente llegamos a los equipos que no van a sorprender a nadie, por más esfuerzo que hagan. Rusia parecía que iba a ser la gran revelación –sobre todo luego del triunfo del Zenit en la UEFA-, pero se ligó una buena paliza contra España. Desde acá deseamos que su suerte mejore, porque la historia marca que han salido buenos jugadores en ese país.

Otro relegado es Suiza, que no hizo pesar la localía y se complicó solo, a pesar de un buen primer partido. Lo mismo con Austria, de quien nadie esperaba nada, dándonos la razón.

También está Grecia, que sigue siendo mezquina: después de los toques reiterados en el propio campo contra Suecia, se ve que lo que pasó en Portugal fue cosa del azar. El hecho de que salgan campeones nuevamente sería un insulto al fútbol que tanto nos gusta. Por último, nos queda Polonia, que nunca termina de jugar a algo y se queda en puras insinuaciones.

Esto es la Eurocopa. Un torneo que ha comenzado más que bien y está cumpliendo con las expectativas, más allá de que aún es temprano para juzgar.

Los vestidos del león

abril 30, 2008

El otro día me encontraba mirando el partido entre el Bayern Münich y el Schalke 04, si mi memoria no falla. En determinado momento, la cámara enfoca a Oliver Kahn, que estaba en la platea. Recordemos que Kahn -quien está pronto a retirarse de las canchas– se había lesionado en el pasado juego por la copa UEFA contra el sorpresivo Zenit.

Bueno, la cuestión es que al verlo, retrocedí hasta ese choque versus el equipo ruso y lo vi al mismo Kahn con un buzo holgado y cerrado. Hice luego una regresión aún mayor y pensé en la indumentaria que usó el arquero teutón durante su carrera. Y llegué a una conclusión que, más que afirmativa, me termino pareciendo graciosa: Oliver Kahn siempre usó los mismos buzos desde la década de los 90 hasta el día de hoy. Todos noventosos, todos uniformemente aburridos (con contadas excepciones).

En verdad, el estilo de Kahn va de la mano de su estética de golero grueso y poco afecto a las sonrisas. El buzo cerrado, de colores grises y tristes, fue su marca registrada bajo los tres palos. Es que jamás se alejó de esa idea, este arquero correcto y falto de carisma. En síntesis, Kahn es un tipo frío con camisetas más gélidas aún. Bien de portero alemán (¿se acuerdan del celeste inoxidable del mundial 74 que revivió en la piel de Köepke en la Euro 96?).

Me pongo a pensar ahora en esto de cómo puede definir una estética a un arquero. Es posible que esto suene a una tontería muy traída de los pelos, pero ejemplos sobran. La revolución de la moda de los buzos aquí en Argentina a mediados de los años 90 es el caso más claro y sencillo para explicar. ¿Quién no podía, por lo menos, quedarse viendo a Carlos Fernando Navarro Montoya cuando se calzaba ese equipo cuya estampa era un camión conducido por él mismo? ¿Quién no disfrutó del bulldog amarillo bajo la robusta cara de un monstruoso Chilavert?

Es así como, a lo largo de la historia, los arqueros han sabido llamar la atención por ser quienes se diferencian del resto. Son los únicos jugadores que son más mirados por sus ropajes que por sus cualidades (salvo los héroes históricos). Y en este sentido, es esta misma forma de contrastar con el resto lo que los obliga, en algún sentido, a tener un poco de personalidad dentro de un equipo que luce los colores de siempre. El tema da para mucho, pero este es un breve acercamiento a una particularidad que tiñe al deporte más inestable del planeta.

No pienso adelantar nada, pero seguramente, dentro de poco, le tocará el turno a uno de los mejores arqueros del mundo en este blog. Un muchacho infravalorado por estar a la sombra de otros grandes exponentes contemporáneos que también supo lucir una casaca llamativa en varios mundiales. Sino, que lo diga Marcelo Yorno cuando defendió el área chica de Estudiantes de La Plata en La Bombonera (para más detalles, chequeen http://enunabaldosa.com/enelplacard/?p=34 y divaguen un rato, en este blog hay tantas curiosidades como resultados puede tener un encuentro de fútbol).

P.D.: Otro que merece un párrafo aparte en el apartado “vestimentas” es el polifuncional Jorge Campos. Un tipo que parecía un mamarracho, pero que jugaba poquito…

Nos pasamos frente a la tv mirando continuamente fútbol europeo. Algunos, llegamos a varias conclusiones: el Getafe merecía mucho más en la llave contra el Bayern, El Inter y el Milan aburren, el Barcelona se desfiguró, las sorpresas no tienen fin –Zenit, Fenerbahçe- y en Inglaterra se encuentra el mejor equipo del momento.

Debo aclarar, antes de hacer esta nota, que Cristiano Ronaldo nunca me cayó bien. Me parece que, para un jugador de fútbol, exagera muchísimo en el uso de las cámaras. Pero el marketing es el marketing y una sonrisa parece que puede más que mil goles. Pero hay que reconocer que el tipo sabe cerrarle la boca a todos sus detractores y me incluyo.

Ante la friolera de más de 20 goles en una liga de juego velocísimo, hay que rendirse y aplaudir. Porque además el tipo juega y hace jugar.

Pero veamos: el Manchester Utd. hoy es un gran equipo por una sencilla razón. Y esta es que tiene jugadores de buen pie y “enanos habilidosos y con talento”.

En la primera categoría entran Cristiano Ronaldo, Owen Hargreaves, Nani, Michael Carrick, Darren Fletcher, Louis Saha y Ryan Giggs, entre otros. Todos ellos tipos de calidad que tienen un rendimiento más que regular, tanto en encuentros de liga como de Champions. Ellos son los que ponen las pelotas en el lugar indicado, sea centro, sea pase. Suman mucho el canterano Fletcher y el utilísimo Carrick en ataque. Y palabras mayores para hablar de Giggs, un señor galés con mayúsculas que es, en definitiva, el copiloto del eterno Alex Ferguson dentro de los estadios.

En la segunda categoría entran gentes como Wayne Rooney, Carlos Tévez, Anderson, Paul Scholes y el coreano Park Ji-Sung. Gracias a ellos, se hacen los goles. Gracias a ellos el fútbol tiene un espacio en un equipo que añoraba con demasía las épocas de Beckham –no lo defiendo por nada del mundo, igual-, Andy Cole o el “todo-garra” Roy Keane. Y éstos, además de correr, tocan. Y cuando se juntan con los que saben, la combinación es explosiva. Bien por Park Ji-Sung que debe ser uno de los pocos jugadores asiáticos que tiene espíritu de sudamericano (pienso en aquel genial Saed Al-Owairan del mundial de 1994 y me saca una sonrisa).

Por razones como estas el Manchester hoy puede gozar de un buen pasar en ambos torneos, sin mayores preocupaciones. Pensemos, si así lo desean, en lo que viene. En la liga su seguidor más cercano es un Chelsea horrible que no se sabe a qué juega, pero saca resultados. El Arsenal parece fuera de camino después del 2 a 1 del último domingo y, por más que no haya que dejarlo de lado, no parece un rival de fuste en la recta final. Y a partir del tercer puesto, los equipos no preocupan. Y si vemos el nivel ultra rápido que se plasma en el césped inglés, parece que no hay team que le pinte la cara a los de Sir Alex. Simplemente por lo que dije antes: jugadores de buen pie que saben donde poner la bola y enanos que corren por toda la banda.

¿Y en la Champions? En el máximo torneo del continente, el Manchester parece que la tiene fácil, a simple vista. Su rival es un bosquejo apenas visible del campeón de temporadas pasadas. Todo podría cambiar si Messi –el único salvador que puede rescatar el barco hundido-, Bojan y un inspirado Iniesta se cargan a los catalanes al hombro y sorprenden a media Europa ganándole al equipo que, como dicen todos, “está de moda”. Mi pronóstico se va con los diablos rojos, que no van a hacer alarde, pero que si quisieran podrían encajarle una buena pepinada a los de Rijkaard. 2-0, 1-1 y a cobrar, Final contra Liverpool en Moscú.

En fin, esto es lo que me parece que está sucediendo con el equipo de la temporada que, si sigue con este estilo de juego tan simpático, será el team del 2008. Y seguramente muchos no pensarán como yo, pero creo que, luego de tantos escenarios esquivos, es el gran momento para el Manchester United. Felicitaciones para ellos.