Vale la pena detenernos un segundo en el backstage del fútbol actual. Como sabemos, ya no estamos hablando de un espectáculo netamente deportivo, sino que ahora ya pensamos en un negocio a futuro, tremendamente rentable. Y una de las principales claves para mantener este universo entero girando es la labia.

Por este motivo, invito a detenernos aunque sea unos pocos segundos en lo que dicen los protagonistas. En este caso, pondremos en tela de juicio más que nada a aquellas frases un tanto desafortunadas que se han hecho públicas en los últimos tiempos.

Convengamos, por otro lado, que para los puristas “los de afuera son de palo” y “el futbolista, más que hablar, tiene que jugar”. Sin embargo, por más nefastos que puedan sonar algunos comentarios, hay que saber distinguir que son para la anécdota.

Así, daremos paso a un par de ejemplos que, en cierta manera, ratifican esto de dedicarse a jugar y a nada más.

La tercera persona riquelmeana

“Es una buena persona, nada más. ¿Querés que te diga que juega bien, que juega mal? Si digo que juega bien, mañana van a poner que estoy pidiendo a Figueroa y si digo que juega mal van a decir que no quiero a Figueroa. Porque lo que dice Riquelme siempre lo toman para un lado o para el otro. Entonces digo que es un buen chico”. Juan Román Riquelme, miércoles 24 de septiembre del 2008, sobre la posible llegada de Luciano Figueroa a Boca Juniors.

Como si fuera El Diego de la Gente, Román hace uso –y abuso– de la tercera persona como si fuera el mágico diez de Argentina. El detalle es que Román tiene mucho para envidiarle a Diego Armando: una copa mundial y un gol tremendamente histórico.

Pero el equilibrio de Boca Juniors no se queda atrás y hace la frase aún más jugosa al afirmar, encubiertamente, que sus palabras se malinterpretan. Se sabe de antemano que las peleas con el periodismo han sido varias y por este motivo el estratega xeneize ha querido abandonar la selección nacional.

En lo que a Offside Caprichoso respecta, es una lástima que un jugador que puede tranquilamente estar entre los diez mejores del mundo –si se lo propone y deja de ser tan irregular – embarre aún más su imagen apática con comentarios que buscan de forma continua el conflicto. Más que nunca, A JUGAR Y NO HABLAR.

Hoy no se juega en La Paz

Una vez que a Raúl Ulloa le bajaron los bríos del nerviosismo, percibió que había actuado de mala manera y reconoció su error. Impulsado por su descontento con el arbitraje de Saúl Laverni, el presidente de Gimnasia, de Jujuy, acusó el sábado pasado al referí de “discriminador por tratar a sus jugadores de bolivianos”. Así, el dirigente cayó en su propia trampa: se mostró afectado, como si lo hubieran insultado. Ahora la situación excedió las fronteras del deporte y alcanzó los ámbitos diplomáticos: Bolivia, por intermedio de su cónsul en la Argentina, y de su vicecanciller, pidió explicaciones a la AFA sobre los dichos de Ulloa, que consideró un acto xenófobo”. Diario La Nación, miércoles 24 de septiembre del 2008.

La situación: un presidente que hace 20 años ostenta el cargo, repudia al árbitro por un “supuesto” comentario durante el partido. Hasta ahí todo bien, ahora… La acusación tenía que ver con que el señor Saúl Laverni discriminó a los players jujeños diciéndoles bolivianos, según el mismo Ulloa.

El juego es doble y ya en Argentina se han analizado las posibles interpretaciones de la frase. Si lo que dijo Laverni es verdad, tendría que ser sancionado por no atenerse a su rol en el campo de juego. Pero, así como el referí debe ser repudiado, no queda sino el mismo castigo para el hombre que generó el conflicto. Decir boliviano no es un agravio ni nada parecido, más allá de que se sepa con qué intención el ahora ex – presidente de Gimnasia de Jujuy despachó tamaño palabrerío. Aquí, la expresión fue desafortunada y terminó perjudicando a ambos protagonistas.

Caruso, el pistolero

“Que no me jodan más porque los voy a partir en cuatro”, comenzó el mediático entrenador, en declaraciones radiales. Y fue más allá: “Tengo tres balas. Y si me siguen jodiendo los voy a buscar y se las doy en la frente”. Ricardo Caruso Lombardi, 15 de septiembre del 2008, sobre algunos integrantes del plantel de Newell´s Old Boys.

Para cerrar esta primera entrega de esta sección nos ocuparemos del personaje más singular que tiene nuestro fútbol. Ricardo Caruso Lombardi, para lo que no lo conocen, ha sido uno de los mejores entrenadores del ascenso argentino, llevando a Tigre, por citar un ejemplo, a ganar dos títulos seguidos en la B Metropolitana.

Más allá de eso, su paso en primera dejó varias cuestiones en el tintero. Después de alejarse del club de Victoria, Caruso toma el mando de Argentinos Juniors. Sin embargo, tras un par de temporadas, dimite tras una pelea con el presidente Segura. Luego toma el mando de Newell´s Old Boys, en donde también renuncia por supuestos “encontronazos” con el grueso del plantel leproso.

En una palabra, Caruso se peleó a muerte con los jugadores más representativos del club –léase Claudio Husaín, Ariel Zapata y Rolando Schiavi– y dejó en claro que éstos eran la mano derecha del también cuestionado presidente Eduardo López.

Piñas van, piñas vienen, dirán los Dos Minutos. El enfrentamiento se mantiene hasta el día de hoy con duras réplicas de parte de cada sector. El menos ortodoxo fue Caruso, que parece que es de armas tomar.

En fin, esta ha sido la primer entrega de lo que, esperemos, sea una larga sección que se vaya renovando continuamente. De más está decir que en el tintero quedan las excelentes y cómicas anécdotas de Héctor “Bambino” Veira, una frase de Pelé que dará que hablar y otros comentarios sacados de contexto que son LAMENTABLES.

Les dejo uno más, una gragea para saboreen y no se queden con las ganas:

“Musladini es un pichón de Passarella”.César Luis Menotti, año 1987 sobre las capacidades de Hugo Daniel Musladini, por entonces defensor del club Boca Juniors.

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F_topo_vEsa parece ser la realidad de Gimnasia y Esgrima La Plata, luego de que sus jugadores decidieran que el actual DT no debe irse. Pero todo tiene un porqué y la nota de este día va a indagar un poco más en profundo sobre lo que significa apoyar o morir en el intento.

Es bien sabido que en el mundo de la pelota hay dos tipos de jugadores: aquellos que, disconformes con el trato del entrenador, son tildados de “Camarilleros” y ejercen campañas encubiertas -lo que, en el campo, significa ir a menos– para que llegue un DT con consenso dentro del vestuario. Sin ir más lejos, Ricardo Caruso Lombardi, ex entrenador de Newell´s Old Boys arremetió -con verdad o con razón, nadie lo sabrá jamás– contra Rolando Schiavi y Claudio Husaín por ser las manos derechas del comprometido presidente Eduardo López. Según sus palabras, los procederes de ambos jugadores determinaron la salida del DT de bigotes que casi siempre se encuentra envuelto en algún conflicto.  

Del otro lado, aparece el caso del actual plantel del club platense; Gimnasia y Esgrima La Plata cae 3–1 contra Tigre, las críticas arrecian con más fuerza sobre el cuerpo técnico. Por su parte, los que tocan la pelotita (luego de escuchar que la renuncia de Guillermo Sanguinetti era indeclinable) se juntan y exigen al presidente que el entrenador se quede para lucharla hasta el final. El deseo de los jugadores, en este caso, puede jugar en contra. Mantener un proyecto que no avanza desde lo futbolístico es preocupante, dejando de lado la lealtad de quienes gastan energías en el terreno.

Hablen menos, jueguen más

Estos paradigmas ya nos resultan hasta repetitivos y no sólo son característicos de Argentina. Pensemos en Rijkaard y Ronaldinho… Más allá de que las suspicacias sean de mala fe, el astro brasileño ha disminuído su nivel y el holandés tuvo que retirarse por la puerta de atrás luego de haber sido campeón campeonatos atrás.

¿Quién tiene la culpa? En el fútbol, para ser sincero, es un cincuenta y cincuenta porciento. Un mal entrenador puede convertirse en ídolo gracias a la magia de un talentoso o a la inversa, un gran entrenador puede sacar oro del barro. Sin embargo lo que acá nos acontece es otro tipo de fenómeno que no va ligado a las culpas. Acá el apoyo a un DT -sin banca desde las gradas y la dirigencia- es amparado por la voluntad de los jugadores. Ahora depende de todos, no hay margen para el error y si las derrotas se siguen suscitando, no sólo será repudiado Sanguinetti, sino también sus “salvadores”. Y el panorama no es tan alentador: la próxima fecha se juega contra Godoy Cruz -partido que se debe ganar sí o sí, clave para la tabla del promedio– y luego llega el derby local contra Estudiantes de La Plata, cotejo en el que ya han rodado varias cabezas. Los players, que para eso están, que demuestren en el campo y no hablen tanto, parece ser el mensaje desde la popular.

En el futuro se verá si han tenido razón o cayeron en el intento de salvar una cabeza, más allá de que en determinados casos, es mejor dejar tranquilos a todos antes que a uno solo.  

P.D.: El fútbol es tan cambiante que, mientras Gimnasia sostiene a un entrenador que tiene un récord de 5 ganados, 9 empatados y 12 perdidos, en la vereda de enfrente, los eternos rivales del club tripero sufren la renuncia de un entrenador que no perdió ningún partido en lo que va del torneo.